Olor a hormiga
Este mes he dudado mucho en si compartirles o no mis comentarios al libro que sigue. Pero al final me he decidido, porque no está en mi naturaleza callarme las cosas, me temo. Se trata de la primera novela de la poeta Júlia Peró (editorial Reservoir Books, 2024), y sin duda su prosa está impregnada de una belleza poética innegable, casi casi podría estar escrita en verso. Pero el fondo…es un recopilatorio de todo lo malo que puede tener la vejez, una pesadilla geriátrica, construida de soledad, demencia, pérdida de capacidades básicas y tristeza. Es la mejor manera de vender al público lo horrible que es la ancianidad, y de perpetuar el miedo, el asco, y porque no, el odio, a los ancianos.
Tanto es así, que, perpleja, le pedí a un grupo de septuagenarias y octogenarias de mi confianza que comentaran el primer párrafo del libro, toda una declaración de intenciones: “La vejez es una larga enfermedad. Una enfermedad difícil de mantener en el cuerpo. Pesa, debilita, te hace temblar. El cuerpo intenta escupirla, no la quiere, la repudia. Las arrugas no son más que el sarpullido de esta alergia inevitable.” La respuesta de las señoras no se hizo esperar, y permítanme que se las cite: “Yo creo que la vejez es un estado más de la vida y como en las anteriores tiene retos nuevos como siempre.[…] Desde luego no es una enfermedad!!!!! Es una etapa más y seguimos con nuestra vida con normalidad.” ; “Sigo viviendo con alegría, interés e integrada desde luego en la sociedad. Los problemas de salud los podemos tener a cualquier edad, […]todos nos tenemos que cuidar!!!!; “En este texto hay un rechazo total a esta etapa de la vida.”
Vamos, que a ninguna de mis conocidas “viejas” les ha gustado porque no se sienten representadas. Porque te puede tocar la china, y tener una vejez horrorosa, pero en un mundo donde la vejez sigue siendo tabú, echar más piedras en el tejado sólo resta.
Igual es que los que piensan, como la autora, que envejecer es algo inevitable, se pierden la oportunidad de verlo como una suerte, como la única manera de no quedarse por el camino. Como la oportunidad de enfocarlo positivamente y generar buenas expectativas al respecto.

