Forever Young
Este mes les quiero hablar de una película muy entretenida: “Forever Young” (dirigida por Luc Bricault e Ida Techer, 2022). Si ya han leído alguna de mis reseñas se habrán dado cuenta de que me encantan los libros, series y películas donde los protagonistas son ancianos, pero siguen siendo completamente personas y no solo “viejos”. Justamente esta película, en 90 minutos, nos cuenta las peripecias de un grupo que no quiere ser encasillado solo por su categoría etaria, y aún menos ser obligados a estereotiparse por tener una edad (la suya).
El argumento es sencillo: un coro condenado a cantar canciones viejunas y apolilladas porque el politiquillo de turno ha decidido que eso es lo que les pega mejor, cuando ellos lo que sienten que les identifica y les hace vibrar son canciones rockeras. Dentro de la sencillez del film, tiene unos mensajes potentes sobre los que todos deberíamos reflexionar, porque los mismos prejuicios destiñen en nuestro día a día social, sanitario y familiar.
Damos por supuesto que la vejez nos ancla en el pasado, como si los ancianos no pudieran evolucionar después de una edad; en plan, siempre me gustó merendar pan con mantequilla, así que nunca podré disfrutar de unos mochis o un bubble tea con mis nietos (¿en serio? ¿creen que se pierde el gusto por lo desconocido solo por haber conocido mucho?). Pensamos también, espero que solo inconscientemente, que en ese tramo final de la vida ya no estamos realmente vivos, que ya hemos perdido la capacidad de disfrutar, de amar, de innovar, vamos, de vivir, porque solo estamos esperando inmóviles la llegada de la muerte. ¡Pero es que estamos vivos hasta el final!
Hay una canción de Carla Bruni (La dernière minute, 2012), que lo dice muy claro:
“[…]Cuando vea mi muerte justo al pie de mi cama
La veré sonreír de mi pequeña vida
Le diré: “¡Escucha! Sólo dame un minuto
[…]Para un último escalofrío, o para un último gesto
Un minuto más, un minuto más
Para almacenar recuerdos antes del gran invierno
Sólo un minuto más... sin motivo ni propósito
Como mi vida no es nada, entonces lo quiero todo […]”
Lo dicho, disfrutemos hasta que no haya tiempo, sin prejuicios de edad alguno.

