El club del crimen de los jueves

Para seguir disfrutando del año, les ofrezco este mes “El Club del  crimen de los jueves” (Richard Osman, ed. Espasa, 2021). Ambientada en un lugar idílico (de los que suspiramos porque existieran en la realidad, y nos los pudiéramos pagar), trata sobre sobre unos ancianos que se reúnen para resolver crímenes antiguos hasta que se les presenta la oportunidad de enfrentarse a homicidios presentes.

Además de que su lectura es adictiva y de que la trama no decae ni un momento, esta obra me ha encantado por varios motivos, pero el más importante es cómo presenta a los ancianos: lo que sienten, cómo se comportan, lo que esperan. No ridiculiza ni estereotipa a los protagonistas. En este libro los ancianos ni viven sumidos en la tristeza ni desean todos la muerte, solo son personas en otra fase de la vida, pura continuación de la que ya han tenido, y como tal ocupan su lugar en el mundo.

En el imaginario colectivo, a veces creo que la imagen de “anciano” es la de un ente intercambiable con cualquier otro de su edad, tendente a la sordera, la demencia y la tristeza vital; un ser en sala de espera del gran adiós. Pero aquí son mucho más, están activos, son curiosos, viven entretenidos a pesar de sus problemas familiares y sanitarios.

La última vez les hablé de la plaga de la soledad, y este mes les propongo la terapia de la actividad. Con este libro, y sospecho que en las secuelas que de seguro me leeré, me reafirmo en que un anciano que se mantiene acompañado (ojo, de quien desea), y haciendo cosas que le gustan, puede ser feliz. ¿Y quién no?.

Feliz lectura y felices Carnavales.