Caídas: de la prevención al tratamiento
Las caídas se definen como acontecimientos involuntarios que hacen perder el equilibrio y dar con el cuerpo en tierra u otra superficie firme que lo detenga (OMS, octubre 2012).
Las caídas, debido a su elevada frecuencia y al elevado riesgo de lesiones secundarias asociado a ellas, constituyen un fenómeno negativo de gran importancia en el adulto mayor. Son una de las principales causas de lesiones, incapacidad, institucionalización e incluso de muerte en las personas mayores, y por este motivo se consideran un marcador de fragilidad en el adulto mayor y constituyen, tal vez, el prototipo más característico de los síndromes geriátricos.
A medida que se envejece, las probabilidades de caerse aumentan. El 30% de los mayores de 65 años y el 50% de los mayores de 80 años, se caen al menos una vez al año. En personas institucionalizadas la incidencia y la prevalencia de caídas es aún mayor ya que suelen ser más frágiles, presentan mayor deterioro cognitivo y/o funcional, mayor comorbilidad y mayor polifarmacia.
Algunos factores que contribuyen a las caídas incluyen:
- Debilidad muscular: la pérdida de fuerza puede afectar el equilibrio como en las enfermedades musculoesqueleticas.
- Problemas de equilibrio y coordinación: condiciones como el vértigo o enfermedades neurológicas.
- Medicamentos: algunos medicamentos pueden causar mareos o afectar la coordinación y favorecer la aparición de caídas (antihipertensivos, neurolépticos, benzodiazepinas, antiparkinsonianos…)
- Entorno: obstáculos en el hogar, como alfombras sueltas o mala iluminación, aumentan el riesgo.
- Problemas de visión y auditivos: dificultades visuales y auditivas pueden dificultar la percepción del entorno.
Para prevenir caídas, es importante:
- El ejercicio es clave para la prevención de caídas en comparación con otros tratamientos. Hay muchas intervenciones compuestas de ejercicio para reducir el riesgo de caídas. Éstas incluyen ejercicios de flexibilidad, programas de fortalecimiento con ejercicios de resistencia y entrenamiento de equilibrio. Todas estas intervenciones han demostrado ser efectivas para mejorar la condición física y reducir las caídas en personas frágiles. Los programas de entrenamiento multicomponente que incluyen estas intervenciones, como por ejemplo los ejercicios incluidos en el programa VIVIFRAIL, pueden ser de utilidad en sujetos con riesgo de caídas.
- Los factores nutricionales desempeñan un papel importante en la prevención de la pérdida muscular y ósea, en particular la ingesta de proteínas, calcio, magnesio y vitamina D.
- Revisar los medicamentos con su médico. El uso de fármacos es uno de los factores de riesgo de caídas más fácilmente modificables. La polifarmacia (consumo de cinco o más fármacos) es un importante factor de riesgo de caídas. Los fármacos más habitualmente implicados en prescripción inadecuada son las benzodiacepinas. Su uso crónico en adultos mayores, se ha relacionado con puntuaciones bajas en escalas de valoración cognitiva, alteración de diversas funciones sensitivo motoras y secundariamente a inestabilidad postural, lo que favorece el riesgo de caídas y fracturas. Por tanto, se recomienda realizar una revisión estructurada de la medicación, considerando retirar fármacos psicótropos, cardiovasculares u otros relacionados con el aumento de riesgo de caídas.
- Realizar chequeos de la vista y audición regularmente.
- Utilizar calzado apropiado: los mejores calzados son los que tienen suelas firmes y antideslizantes, tacones bajos y cierto apoyo para el tobillo. No usar sandalias, tacones o tipo chanclas.
- Incorporarse lentamente después de haber estado sentado o acostado y esperar unos segundos antes de comenzar a moverse: esta precaución puede ayudar a prevenir mareos, ya que da tiempo al organismo a adaptarse al cambio de posición.
- Comprobar el estado del suelo, evitar muebles, alfombras que dificulten el paso. Evitar objetos tirados en el suelo, que esté húmedo y resbaladizo. Retirar cables que pueden enrollarse en los pies. Instalar barandillas en el cuarto de baño. Con ello se facilita a la persona mayor el uso de la bañera o ducha y retrete. Además, es muy aconsejable cambiar la bañera por un plato de ducha.
- Mantener el hogar seguro, eliminando obstáculos y mejorando la iluminación.
.Bibliografía
- Gerokomos vol.33 no.1 Barcelona mar. 2022 Epub 02-Mayo-2022. Actualización sobre la prevención de caídas en ancianos.
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- Formiga / Rev Esp Geriatr Gerontol. 2009;44(6):299–300300. Las caídas, un síndrome geriátrico por excelencia.

