Les propongo este mes una joya. A caballo entre la literatura fantástica y los retratos costumbristas, los personajes nos cuentan una leyenda provenzal actualizada.
Es la historia de un descubrimiento fabuloso en un terreno de cultivo, que nos traslada a un pasado muy lejano y sin embargo totalmente cotidiano. Como si las generaciones viejas y las nuevas se continuaran en este pedazo de tierra tan hermoso, sin interrupciones. De hecho la amistad entre el dueño del terreno, el viejo Monsieur Secaillat y su vecino, un profesor de instituto de vuelta de todo, deja patente esta continuidad, esta solidaridad intergeneracional que con tanta facilidad olvidamos y que el medio rural aún es una realidad.
Y también es una historia de amor, entre el anciano y su esposa, Mireille (¿acaso hay un nombre provenzal más hermoso?, gracias, Mistral). Una historia frecuente y sin embargo excepcional, ejemplo de resiliencia, esperanza y resignación a partes iguales. Sin dramas, o con todos los dramas del día a día, pero sin aspavientos.
El autor (Olivier Mak-Bouchard, Editorial Hoja de Lata Editorial, 2022) encima nos regala a lo largo de todo el libro pasajes de una lengua casi olvidada. Cuando era pequeña, la escuchaba, sin entenderla, fascinada por el dialecto secreto de los ancianos...nunca la aprendí y no sé si ya lo haga. Pero eso me ha hecho preguntarme ¿cuántas cosas más perdí la oportunidad de aprender de esos señores encorvados y esas ancianas de manos nudosas y gestos de otro tiempo?. Sin duda demasiadas, ojalá pudiera volver atrás...

