Cuanta más gente se muere, más ganas de vivir tengo - Maruja Torres
El título de este libro: “Cuanta más gente se muere, más ganas de vivir tengo” (Maruja Torres, Ediciones Temas de Hoy, 2024), me pareció irresistiblemente irreverente. Ese tono, que se mantiene a lo largo de los capítulos, entremezclados con biografía y la opinión de la autora sobre asuntos claves en la vejez (las voluntades anticipadas, cómo afrontar los achaques, el valor de la amistad aunque se vaya desplumando la agenda de números), me ha gustado por su sinceridad. Aún tratando temas que se prestan al drama, como los que cada ser humano, y cada viejo, debe afrontar cada día, no cae en la lágrima fácil. Es un “sí, vale, pero sigamos para adelante que aún estoy viva”.
Y me ha hecho reflexionar. Leyendo sus vivencias, su forma de expresarse, su punto de vista sobre la muerte, la amistad y la familia, no he podido evitar compararla con mis abuelas, pensar si se hubieran llevado bien o si tenían algo en común. Y sobre todo, me he dado cuenta de que la vejez no iguala a nadie. La muerte sí, la muerte nos pone a todos en el mismo punto del contador, de vuelta al cero. Pero la vejez, pues no.
Los sistemas de clasificación que como geriatras, gerontólogos y demás especímenes estudiosos de la vejez tenemos interiorizados (ya saben, pacientes robustos, frágiles, dependientes), es un buen punto de partida, pero es solo una pequeña parte que atañe a su capacidad de estar en este mundo y recuperarse a lo que le pase que le trae a nuestras consultas. Obvio, dirán, pero es que en las conversaciones imaginarias entre mis abuelas y la escritora, he vuelto a caer en la importancia que tienen las nueve décadas o casi que arrastran en su visión de la vida, la salud y la enfermedad.
Cuando le hago la historia clínica a un anciano, su profesión, las redes familiares que ha tejido, su carácter y su nivel económico hacen que su patología sea la misma y sea a la vez tan diferente de la de los demás. En todos los campos de la salud son más o menos importantes estas cuestiones, pero en estos últimos capítulos de nuestra historia cobra una relevancia única: ¿respetarán los demás lo que soy hasta el final?, ¿cómo las decisiones que he tomado toda mi vida van a influir en lo que ahora me pasa? Todo eso, ya saben. Un libro para leer, sin duda.

