Incontinencia urinaria en el adulto mayor

En esta segunda entrada del blog de 2024 desde la SOCANGER queremos profundizar en uno de los grandes síndromes geriátricos por excelencia. ¿Se te ocurre cuál de ellos aumenta típicamente con la edad, su aparición tiene importantes consecuencias negativas para el adulto mayor y se encuentra infradiagnosticado? Probablemente te vengan a la cabeza unos cuantos pero en esta entrada en concreto, queremos abordar el tema de la incontinencia urinaria en el adulto mayor.

Ésta se define como la pérdida involuntaria de orina y se puede clasificar en los siguientes tipos: de esfuerzo (existe una presión adicional sobre la vejiga debido a una actividad física, por ejemplo: toser, reír, etc.), urgencia (necesidad imperiosa de orinar), por vaciamiento incompleto (o rebasamiento) o mixta. Entre los factores que más impacto tienen en la aparición de este síndrome destacan: debilidad de la musculatura del suelo pélvico, trastornos neurológicos, alteraciones prostáticas y asociación con enfermedades crónicas.

Se trata de un síndrome geriátrico con potencial para alterar la calidad de vida de la persona y provocar aislamiento social, lo que es capaz de producir una merma en la autoestima y bienestar emocional del adulto mayor, así como en su desempeño en la vida diaria. Además, se trata de una causa importante de trastornos del sueño, caídas (con sus temibles consecuencias adversas, a destacar las fracturas) e institucionalización. A pesar de su elevada prevalencia e impacto negativo, resulta curioso cómo en un alto porcentaje de casos el tratamiento suele ser “paliativo”, mandándose absorbentes y dejándose en un segundo plano la búsqueda etiológica.

La aproximación de la incontinencia urinaria deberá incluir: historia médica general y dirigida (de gran utilidad la hoja de registro miccional o diario miccional, figura 1), tratamiento farmacológico, valoración funcional básica (sobre todo, movilidad y cognición), exploración física (examen abdominal, rectal, pélvico, neurológico y medición del residuo vesical posmiccional) y estudio analítico básico.

En relación a la evaluación de la incontinencia urinaria, resulta de especial interés: evaluación de la causa de la alteración (si afecta a la fase de llenado o vaciado), temporalidad (transitoria o permanente, siendo considerada ésta última cuando supera las 4 semanas) y severidad de los síntomas (leve, moderada o severa). También se debe incidir durante la evaluación en la identificación de comorbilidades (especialmente trastornos neurológicos), fármacos (pueden contribuir a la aparición de incontinencia urinaria) y condiciones ambientales (localización del baño, accesibilidad, presencia de obstáculos arquitectónicos, etc.).

Entre las terapias no farmacológicas a ofrecer en la incontinencia urinaria se encuentran: evitar exceso de ingesta de líquidos a última hora del día, establecer horarios regulares para ir al baño, utilizar productos de incontinencia (pañales o protectores), mantener higiene adecuada, búsqueda de apoyo emocional, ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico y modificaciones dietéticas (evitar aquellos alimentos y bebidas que puedan irritar la vejiga: alcohol, cafeína, alimentos picantes, etc.).

Por otra parte, la prescripción del tratamiento específico de la incontinencia urinaria requiere de una aproximación individualizada, así por ejemplo en los casos de comorbilidad avanzada o con procesos neurodegenerativos avanzados con secuelas irreversibles, los pacientes serían candidatos a medidas encaminadas a minimizar las consecuencias negativas que tiene la incontinencia, siendo dificultosa la curación de la misma. El tratamiento específico para cada uno de los tipos de incontinencia se engloba en las siguientes cuatro modalidades: terapias de conducta (técnica de la micción programada y técnica de vaciamiento vesical precoz), tratamiento farmacológico, técnicas de rehabilitación (ejercicios de suelo pélvico, técnicas de biofeedback y electroestimulación) y tratamiento quirúrgico.

Para concluir, cabe mencionar la elevada prevalencia de este síndrome geriátrico en ambos sexos, su patogenia multifactorial y la especial importancia de, una vez identificada la aparición de este síndrome, estudiar la causa y establecer un tratamiento adecuado acompañado de terapias rehabilitadoras, con el objetivo de mejorar la capacidad funcional y disminuir las consecuencias negativas que conlleva la aparición de este síndrome.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Chiang, H., Valdevenito, R., & Mercado, A. (2018). Urinary incontinence in elderly adults. Revista Medica Clínica Las Condes, 29(2), 232–241. https://doi.org/10.1016/j.rmclc.2018.02.011
  2. Pedro Gil Gregorio, C., & Begoña Prado, D. (n.d.). GUÍA DE BUENA PRÁCTICA CLÍNICA EN GERIATRÍA: INCONTINENCIA URINARIA.
  3. Teng, M., & Robain, G. (2021). Incontinencia urinaria del anciano. EMC - Tratado de Medicina, 25(2), 1–6. https://doi.org/10.1016/s1636-5410(21)45112-3