Los viejos primos de Azov

Para este mes quiero sugerirles un libro estupendo: “Los viejos primos de Azov” (Andrea Bennett, de HarperCollins Ibérica S.A., 2018). Es la historia de dos primos, Gor y Tolya, ya ancianos, que comparten un pasado común en Siberia y de cómo ha ido deteriorándose su relación con el paso de los años, hasta necesitar una terapia de choque para reconstruirla.

Sí, puede parecer un argumento manido, pero la trama es una mezcla de misterio, magia (literalmente), y comedia, que además consigue trasladarnos a un ambiente exóticamente decadente, totalmente adictivo. Los problemas clínicos de los protagonistas (mentales, cognitivos) no son el centro de la narración, sino una palanca para que los dos ancianos nos cuenten su pasado y su presente. O sea, como a mí me gusta, no cae en el drama facilón sino que  los personajes tienen una profundidad propia que no se limita al marco de la enfermedad; no son solo pacientes, son personas con achaques y con un montón de cosas más: recuerdos, miedo, esperanza, frustración; vida, en resumen.

En este relato, los personajes secundarios son geniales: el pobre residente de Geriatría, la niña repelente, la buscavidas sin escrúpulos y la ayudante improvisada...todos están perfectamente caracterizados y aún así nos sorprenden con giros que hacen que la lectura de este libro sea un placer. Y sí, he dicho “el pobre residente de Geriatría”, y ¿saben la ilusión que me hizo leer un libro donde saliera un residente de mi especialidad?. Acostumbrados como estamos a ver en la tele a Urgenciólogos y Cardiólogos, todos impolutos tras treinta horas de trabajo, guapos como soles, tan sabios e irreprochables que parecen todos clones redivivos de Asclepio o Higía, leer sobre un doctor mediocre y poco espabilado, que precisamente fuera aprendiz de geriatra, fue hasta reconfortante. Ojo, queridos residentes, nada de tomar ejemplo de semejante elemento; que sirva más bien de “¿ves lo que le ha pasado a fulanito? pues cuidadín”, en plan consejo maternal.

Aprovecho ya que estoy, para dar un cariñoso saludo a los MIR de Geriatría de Lanzarote, ya veréis como seguro que os va mejor que a Vlad, y que vais a disfrutar muchísimo del camino.