
La soledad no deseada en personas mayores puede tener graves consecuencias para su salud física y mental, incluyendo:
- Aislamiento social y emocional.
- Depresión y ansiedad.
- Riesgo de demencia y deterioro cognitivo.
- Mayor incidencia de enfermedades crónicas.
- Aumento de la mortalidad.
- Declive físico y funcional.
- Estrés y deterioro del bienestar psicológico.
- Aumento del uso de servicios de atención médica y hospitalizaciones.
La soledad no deseada es un problema que afecta a muchas personas mayores en todo el mundo. Esta situación se produce cuando una persona se siente aislada y sin compañía, incluso cuando está rodeada de gente. La soledad puede tener un impacto negativo en la salud mental y física de las personas especialmente en los ancianos.
Hay muchas razones por las que una persona mayor puede sentirse sola, pueden haber perdido a un cónyuge o amigos cercanos, o tal vez se encuentran en una situación en la que no tienen acceso a las actividades y eventos sociales que disfrutaban antes. Además, el envejecimiento provoca un deterioro de la salud, lo que hace que una persona se sienta incapaz de participar en actividades sociales y se aísle.
La soledad no deseada puede tener un impacto negativo en la salud mental de una persona mayor. La falta de compañía y de actividad social puede provocar tristeza, ansiedad y depresión.
También puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades mentales graves, como la demencia.
La soledad también puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades físicas, como la hipertensión y la enfermedad cardiovascular.
Efectos negativos en la salud, puede afectar a la calidad de vida de una persona mayor. Puede hacer que una persona se sienta sin propósito, lo que puede tener impacto sobre su autoestima e imagen.
La soledad también puede hacer que se sienta más vulnerable, aumentando el riesgo de sufrir abuso o explotación.
Hay varios factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que una persona mayor sufra soledad no deseada:
- Pérdida de seres queridos: La muerte de un cónyuge o de amigos cercanos es un factor importante en la soledad de las personas mayores.
- Cambios en la salud: Una disminución en la salud o la aparición de enfermedades crónicas hacen que una persona se sienta incapaz de participar en actividades sociales y se aísle más.
- Vivienda aislada: Las personas que viven en áreas rurales o lejanas a la ciudad suelen tener más dificultades para acceder a actividades y eventos sociales.
- Falta de familia cercana: Las personas que no tienen una familia cercana o que han perdido el contacto con la misma pueden, se sienten más solas.
- Discapacidad: Las personas con discapacidades pueden tener dificultades para participar en actividades sociales y pueden sentirse más aisladas.
- Baja renta: Las personas con bajos ingresos tienen dificultades para participar en actividades y eventos sociales debido a sus limitaciones económicas.
- Aislamiento tecnológico: Las personas que no están familiarizadas con la tecnología o no tienen acceso a ella pueden sentirse más aisladas y solas.
Es importante destacar que la soledad no deseada puede ser prevenida y tratada. De hecho, para prevenir y tratar la soledad en las personas mayores, existen diversas estrategias que pueden ser efectivas:
- Fomentar la participación social: Se puede fomentar la participación de las personas mayores en actividades sociales, como clases, grupos de discusión y clubes de interés.
- Fomentar la conexion con su familia mas cercana y amigos.
- Proporcionar servicios de atención domicilaria como el alquiler de habitaciones y ayuda domicilaria
- Programas de visitas regulares: Las visitas regulares de voluntarios o profesionales de la salud pueden ayudar a prevenir la soledad y brindar compañía a las personas mayores.
- Tecnología: La tecnología, como las videollamadas y las redes sociales, pueden ayudar a mantener las conexiones sociales y reducir la soledad.
- Terapia: La terapia individual o grupal puede ayudar a las personas mayores a abordar los sentimientos de soledad y a mejorar su bienestar emocional.
- Ejercicio y actividad física: El ejercicio y la actividad física pueden ayudar a mejorar la salud física y emocional de las personas mayores y reducir la soledad.
- Adopción de animales de compañía: Las mascotas pueden brindar compañía y amor incondicional a las personas mayores y reducir la soledad.
- Comunidades inclusivas: Las comunidades y hogares para personas mayores pueden ser un lugar seguro y acogedor para las personas mayores, donde pueden formar relaciones y participar en actividades sociales.
Es importante tener en cuenta que cada persona es única y puede requerir un enfoque diferente para abordar la soledad. Al trabajar con las personas mayores, es importante escuchar sus necesidades y deseos y trabajar juntos para mejorar la calidad de vida, en esta epidemia silenciosa de la soledad no deseada.
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Dr. Francisco Javier Rodriguez García
Geriatra
Director Médico del Hospital San José, Las Palmas de Gran Canaria.

